Demi Moore y Ashton Kutcher en el rodaje de Freixenet

 

¡Ya viene! Llegaba el coche oficial donde viajaba Demi Moore. Había nervios en el plató, siempre sucede cuando entra una gran estrella y todo el equipo teníamos las expectativas muy altas, íbamos a conocer la actriz de míticas películas como Striptease, Una proposición indecente, La teniente O’neil (de esta soy un gran fan y ella me dijo que era su película preferida), o la exitosa Ghost. Al abrirse la gran puerta y al entrar el coche donde iba una de las artistas más taquilleras de Hollywood, vimos en contraluz que bajaban dos esbeltas siluetas… ¿Dos? Sí, eran una pareja que se acercaban a nosotros cogidos de la mano andando con seguridad, el plató era muy grande y teníamos tiempo en su recorrido a fijarnos en ellos, un alto y esbelto joven con andar firme y una apuesta mujer que el pelo se movía a ritmo de sus pasos y le daban un aire sexy y sensual. Todo el equipo nos preguntamos ¿Quién será? Justo hacía una semana que apareció en las revistas del corazón la noticia que Demi se casaba con Ashton Kutcher, quince años más joven que ella, e iniciaban un viaje de bodas a Italia, lo que no nos imaginábamos es que ella vendría a Barcelona a trabajar con su recién y joven marido en plena luna de miel. Pues sí, no una sino dos estrellas de Hollywood estaban en el estudio de rodaje dispuestos a pasar dos fantásticos días con nosotros. Saludaron uno a uno a todos y todas que intervienen en el rodaje con mucha simpatía e ilusión.
Evidentemente cuando se rueda un spot de Freixenet todo el equipo que ser discreto y conservar el secreto de quién es el artista escogido con un hermetismo increíble y la verdad es que no salió de dentro del plató y nadie supo que la pareja pasaría dos días en Barcelona para rodar el anuncio de navidad del año. En este apartado podría contar momentos extraordinarios vividos con ellos, y que fueron unos cuantos, porque la verdad se les veía muy enamorados y estaban radiantes los dos, pero me voy a centrar sólo en una anécdota que honra con creces la humanidad de estas dos grandes personas.
En el rodaje de un spot de esta índole tiene que estar todo muy organizado y todas las tareas programadas deben ejecutarse en los tiempos del plan de rodaje para no disparar el presupuesto, un desajuste puede suponer una gran pérdida económica ya que en estos tipos de trabajos intervienen los mejores profesionales del mundo del cine y la publicidad y, como se dice normalmente, el tiempo es oro. También el equipo tiene que hacer sus paradas para reponerse del estrés y comer algo para reponer fuerzas, a la mañana paramos para el desayuno, después el almuerzo del mediodía y una corta parada para merendar; para ello un equipo de cocineros profesionales prepara el cáterin y tiene a punto cada una de las comidas para aprovechar al máximo el tiempo. En aquel rodaje los estudios donde rodamos nos impuso una empresa que sería la encargada de preparar todos nuestros manjares y, como es evidente, la estrella come a parte en su camerino y con un menú especial a su gusto. El caso es que aquellos supuestos platos no estaban bien, no tenían demasiada elaboración ni tampoco cumplían unos mínimos de calidad: macarrones con tomate, tal cual como está escrito; pollo al horno, muy poco elaborado y bañado en caldo de pastilla sintética; albóndigas de carne, probablemente congeladas por la dureza de la carne; en fin, era más bien una comida de rancho militar que un digno menú a la altura de un rodaje de la categoría de Freixenet. Era evidente que la estrella comía en su camerino un menú especial a su gusto traído de algún buen restaurante de la ciudad, se le preguntó qué le apetecía y pidió comida japonesa. Llegó la hora del almuerzo y Demi y Ashton se acercaron a las mesas donde comíamos todos; Josep Llorens, el productor les dijo que ellos tenían una comida preparada en su camerino y se negaron a ir, dijeron que querían comer con todo el equipo, que les encantaba el ambiente y lo que más les gustaba era hablar con los que trabajamos en el cine y hacer amigos. Pues ningún problema, le dijo el productor, os traemos vuestra la comida del camerino. Al ver el exquisito manjar que tenían y lo que teníamos el equipo ellos se negaron a comer su sushi, dijeron a Josep, mira queremos comer igual que todos, nosotros no somos distintos en este rodaje. Por lo tanto, se sentaron con el equipo, reímos un buen rato ya que Ashton es un cómico insaciable y Demi una encantadora tertuliante, ahora bien, nos hicieron notar que esa comida no estaba buena, preguntaron si eso era normal en nuestro país y se lo dijeron al productor, el pobre les dijo que les traerán la comida que quisieran y respondieron que si a ellos le podían traer sushi querían que todo el equipo comiera igual que ellos.
En fin, no sé cómo lo consiguió el productor y a partir de ese día cambió la empresa y saboreamos unos exquisitos platos gracias a la valerosa intervención de Demi.
Guardo muy buenos recuerdos de aquellos días y la verdad es que compartimos muchos buenos momentos y Demi se sinceró con el equipo de dirección y pasamos muy buenos momentos. Me llevo una muy grata impresión de la humanidad de Demi y la simpatía y buen humor de Ashton.

 

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